Tuvimos un domingo en familia, como hace años no lo teníamos, ahora todo gira en torno a otra cosa, las lagrimas que se secan, son de felicidad, los abrazos son para aguantar los dolores y para hacer saber, que nunca se está solo, las miradas transmiten fuerza, sonrisas y éste, es finalmente el aire que se respira en mi familia. Es todo muy raro, ver a mi prima hablarle a Pedro es raro, ver tanta vida adentro de la casa de mi tío y que el no esté, es raro, ver a mi primo apoyar la cabeza en la panzota gigante que tiene Jazzmina, es raro, acostarse en el sillón del living y escuchar Blagglieto sin mi tío, es raro, todo al final es raro, la nueva vida que encaramos es rara, pero hermosa y soñada al final.
Hace mucho no me sentía así, tan feliz, tan llena y tan pura. Estamos todos grandes, pero entre mi hermana, mis primos y yo, la diferencia fue mucha en unos pocos años. Terminaría de ser un sueño hecho realidad, si de repente estuviera mi tío, viendo a su nieto, y a su nieta que próximamente asomara a este mundo, porque viva ser realista y pedir lo imposible.





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